Están las chicas de bar. Las chicas de biblioteca. Las chicas de por la mañana. Las de pan moreno con tomate, las de croissants y colacao. Están las chicas de campo. Están las de ciudad. Están las chicas de tacones, y las de las razones. Las que pierden la razón. Las chicas de vaqueros rotos. Las de rotos en el corazón. Están las chicas de voces del infierno. Y otras caídas del cielo. Están las chicas ágiles. Las calladas, las calmadas. Las tranquilas pero no calladas. Las que nunca callan. Y las que sólo ríen. Están las chicas que saben de todo. Y las que creen que lo saben todo. Están las que hacen milagros. Las que inundan desiertos. Están las chicas que provocan terremotos. Las que tiemblan y las que sobreviven a tsunamis. Están las chicas que abrazan. Las que salen corriendo. Las que parecen tan duras. Y otras que lo son. Están las chicas que lloran cuando nadie las ve y las que lo hacen a plena luz del día. Están las chicas que miran a los ojos. Y las que miran al alma. Están las chicas guapas de revista. Y están las guapas de valores. Están las chicas que se consumen en el fuego. Y otras que prenden fuegos. Están las chicas que escuchan. Y las que entienden. Y las que no quieren. Están las chicas de las noches. Las de copas. Están las locas. Y las que tienen locura. Las que pierden la cordura. Están las chicas que iluminan y las que saben cómo apagar la luz. Están las chicas libres, las que saben volar. Y las que pueden parar un vuelo. Están las chicas que plantan cara. Las que alzan la voz. Las que no se conforman. O sí. Están las chicas hechas de magia. Están las que llenan a otros de magia. Las que saben quienes son. Y las que no. Están las que lo tienen muy claro y las que se ahogan en dudas. Y luego están las chicas como ella. Las que son todas a la vez y ninguna a la par. Texto : Elisa Doehne



Están las chicas de bar. Las chicas de biblioteca. Las chicas de por la mañana. Las de pan moreno con tomate, las de croissants y colacao. Están las chicas de campo. Están las de ciudad. Están las chicas de tacones, y las de las razones. Las que pierden la razón. Las chicas de vaqueros rotos. Las de rotos en el corazón. Están las chicas de voces del infierno. Y otras caídas del cielo. Están las chicas ágiles. Las calladas, las calmadas. Las tranquilas pero no calladas. Las que nunca callan. Y las que sólo ríen. Están las chicas que saben de todo. Y las que creen que lo saben todo. Están las que hacen milagros. Las que inundan desiertos. Están las chicas que provocan terremotos. Las que tiemblan y las que sobreviven a tsunamis. Están las chicas que abrazan. Las que salen corriendo. Las que parecen tan duras. Y otras que lo son. Están las chicas que lloran cuando nadie las ve y las que lo hacen a plena luz del día. Están las chicas que miran a los ojos. Y las que miran al alma. Están las chicas guapas de revista. Y están las guapas de valores. Están las chicas que se consumen en el fuego. Y otras que prenden fuegos. Están las chicas que escuchan. Y las que entienden. Y las que no quieren. Están las chicas de las noches. Las de copas. Están las locas. Y las que tienen locura. Las que pierden la cordura. Están las chicas que iluminan y las que saben cómo apagar la luz. Están las chicas libres, las que saben volar. Y las que pueden parar un vuelo. Están las chicas que plantan cara. Las que alzan la voz. Las que no se conforman. O sí. Están las chicas hechas de magia. Están las que llenan a otros de magia. Las que saben quienes son. Y las que no. Están las que lo tienen muy claro y las que se ahogan en dudas. Y luego están las chicas como ella. Las que son todas a la vez y ninguna a la par. Texto : Elisa Doehne
Están las chicas de bar. Las chicas de biblioteca. Las chicas de por la mañana. Las de pan moreno con tomate, las de croissants y colacao. Están las chicas de campo. Están las de ciudad. Están las chicas de tacones, y las de las razones. Las que pierden la razón. Las chicas de vaqueros rotos. Las de rotos en el corazón. Están las chicas de voces del infierno. Y otras caídas del cielo. Están las chicas ágiles. Las calladas, las calmadas. Las tranquilas pero no calladas. Las que nunca callan. Y las que sólo ríen. Están las chicas que saben de todo. Y las que creen que lo saben todo. Están las que hacen milagros. Las que inundan desiertos. Están las chicas que provocan terremotos. Las que tiemblan y las que sobreviven a tsunamis. Están las chicas que abrazan. Las que salen corriendo. Las que parecen tan duras. Y otras que lo son. Están las chicas que lloran cuando nadie las ve y las que lo hacen a plena luz del día. Están las chicas que miran a los ojos. Y las que miran al alma. Están las chicas guapas de revista. Y están las guapas de valores. Están las chicas que se consumen en el fuego. Y otras que prenden fuegos. Están las chicas que escuchan. Y las que entienden. Y las que no quieren. Están las chicas de las noches. Las de copas. Están las locas. Y las que tienen locura. Las que pierden la cordura. Están las chicas que iluminan y las que saben cómo apagar la luz. Están las chicas libres, las que saben volar. Y las que pueden parar un vuelo. Están las chicas que plantan cara. Las que alzan la voz. Las que no se conforman. O sí. Están las chicas hechas de magia. Están las que llenan a otros de magia. Las que saben quienes son. Y las que no. Están las que lo tienen muy claro y las que se ahogan en dudas. Y luego están las chicas como ella. Las que son todas a la vez y ninguna a la par. Texto : Elisa Doehne Están las chicas de bar. Las chicas de biblioteca. Las chicas de por la mañana. Las de pan moreno con tomate, las de croissants y colacao. Están las chicas de campo. Están las de ciudad. Están las chicas de tacones, y las de las razones. Las que pierden la razón. Las chicas de vaqueros rotos. Las de rotos en el corazón. Están las chicas de voces del infierno. Y otras caídas del cielo. Están las chicas ágiles. Las calladas, las calmadas. Las tranquilas pero no calladas. Las que nunca callan. Y las que sólo ríen. Están las chicas que saben de todo. Y las que creen que lo saben todo. Están las que hacen milagros. Las que inundan desiertos. Están las chicas que provocan terremotos. Las que tiemblan y las que sobreviven a tsunamis. Están las chicas que abrazan. Las que salen corriendo. Las que parecen tan duras. Y otras que lo son. Están las chicas que lloran cuando nadie las ve y las que lo hacen a plena luz del día. Están las chicas que miran a los ojos. Y las que miran al alma. Están las chicas guapas de revista. Y están las guapas de valores. Están las chicas que se consumen en el fuego. Y otras que prenden fuegos. Están las chicas que escuchan. Y las que entienden. Y las que no quieren. Están las chicas de las noches. Las de copas. Están las locas. Y las que tienen locura. Las que pierden la cordura. Están las chicas que iluminan y las que saben cómo apagar la luz. Están las chicas libres, las que saben volar. Y las que pueden parar un vuelo. Están las chicas que plantan cara. Las que alzan la voz. Las que no se conforman. O sí. Están las chicas hechas de magia. Están las que llenan a otros de magia. Las que saben quienes son. Y las que no. Están las que lo tienen muy claro y las que se ahogan en dudas. Y luego están las chicas como ella. Las que son todas a la vez y ninguna a la par. Texto : Elisa Doehne Reviewed by Celebrity Gossips on 14:11 Rating: 5

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